Mejores discos del 2018 (I)
Ya es febrero, del 2019, e igual no pinta mucho ponerse a hablar de los que fueron los mejores discos del pasado año. Sin embargo, esto responde a la misma duda que nos aborda cada mes de enero: "¿Hasta que día se puede felicitar el "año nuevo" sin que suene anacrónico?" Pues eso mismo.
Esta lista es totalmente personal y, como tal, es muy difícil clasificar cuáles han sido los mejores trabajos discográficos publicados durante todo un año sin entrar en el terreno sentimental. Para esta tarea siempre hay dos pilares. Por una parte la objetividad que, por supuesto, siempre debe ser el eje de una buena opinión. Por otra, el valor sentimental que cobra la obra cuando al escucharla, por motivos que se nos escapan, comienza a formar parte de la banda sonora de nuestra vida. En mi caso, es imposible ignorarla. Esta clasificación tiene mucho de ambas, aunque sean antagónicas.
Esta lista es totalmente personal y, como tal, es muy difícil clasificar cuáles han sido los mejores trabajos discográficos publicados durante todo un año sin entrar en el terreno sentimental. Para esta tarea siempre hay dos pilares. Por una parte la objetividad que, por supuesto, siempre debe ser el eje de una buena opinión. Por otra, el valor sentimental que cobra la obra cuando al escucharla, por motivos que se nos escapan, comienza a formar parte de la banda sonora de nuestra vida. En mi caso, es imposible ignorarla. Esta clasificación tiene mucho de ambas, aunque sean antagónicas.
Por otro lado, también hay que tener en cuenta que un disco es una obra (de arte) completa, que debe ser escuchada desde la primera canción hasta la última y en orden. Siempre que escucho música nueva lo hago así: siempre de principio a fin. Porque todo cuenta, desde la portada y el arte, pasando por el diseño del libreto y, por su puesto, la música. Por respeto al artista y a lo que quiere transmitir: ¡escuchad cds, no canciones!
Después de esta pequeña reivindicación y desde mi humilde visión -que no pasa de la de ser una simple consumidora de música en todos sus formato- aquí viene los que para mí han sido los mejores discos del 2018.
Antes de empezar, quiero comentar que la lista no sigue ningún orden en especial. Es más, ojalá el orden lo pusieras tú, que me estás leyendo. Siempre en el caso de que coincidas en alguno de los elegidos.
Antes de empezar, quiero comentar que la lista no sigue ningún orden en especial. Es más, ojalá el orden lo pusieras tú, que me estás leyendo. Siempre en el caso de que coincidas en alguno de los elegidos.
Redactando el borrador de esta entrada, me he dado cuenta de que la mayoría de los trabajos que he elegido tienen un denominador común: el flamenco como punto de partida. El 2018 ha sido un año clave para la historia del género patrio por excelencia, y es que el flamenco ha pasado de ser un objeto de culto venerado por minorías, a estar en boca de la mayoría de la opinión pública. Esta "mainstreaminación" del cante hondo genera ciertas críticas, a mi parecer, muy desacertadas tanto a favor o en contra de estos nuevos fenómenos que han ido surgiendo como proyectos a la cola de la experimentación con el género. Esta experimentación, por su parte, no es para nada nueva. Creo que, partiendo de esto y a la hora de hablar de la novedad, se debería mencionar más a referentes que iniciaron hace ya tiempo este camino como Enrique Morente o Lole y Manuel. Sin embargo, este no es el tema a tratar aquí.
En medio de este panorama han surgido una serie de propuestas muy valientes, que, quizás por aficionada al flamenco o porque -sin modestia- de verdad ha sido así, para mí se encuentran entre los mejores LPs musicales que se han publicado en España en el 2018. Destaco cuatro:
Poco se puede decir ya de Rosalia que no se haya dicho. En la televisión, en la radio, en las redes sociales, en la prensa especializada e internacional... De la cantante catalana se ha hablado hasta la saciedad y todo (o casi todo) siempre bueno. No es el momento de comentar temas polémicos como el de la apropiación cultural pero dudar de la fuerza Rosalía me parece que lo único que trae consigo es el perderse el incuestionable talento de una de las artistas más importantes que ha dado este país.
Supongo que como todos, cuando escuchamos los primeros singles de El Mal Querer, no pensábamos que fuera tan flamenco como al final resultó ser. Cosa que me agrada que así sea. No voy a entrar a analizar nada, ya os lo sabréis todo casi de memoria. Solamente quiero mencionar un par de cosas que creo que muchos medios de comunicación obvian a la hora de hablar de Rosalia:
- El Gincho. Muchas veces se ignora la producción cuando, en realidad, es el alma de cualquier trabajo discográfico. Igual que no hablar de Refree en Los Ángeles, no mencionar a Pablo Díaz cuando se habla de este proyecto me parece un pecado. Posiblemente uno de los productores más importantes a nivel internacional de este país y sin el que estoy segura que, muy a pesar del talento de Rosalía, no hubiera salido algo tan redondo como El Mal Querer.
- Antón Alvarez Alfaro. El papel que juega este señor aquí es algo de lo que, sorprendentemente, no se habla mucho. No soy especialmente fan de C.Tangana. Es más, su figura me genera bastante animadversión. Sin embargo, Antón Alvarez es el coautor de ocho de las letras de este disco. Es cierto que en el flamenco, la mayoría de las composiciones beben del cancionero popular y no suelen poseer autor reconocido, pero el papel que juega el madrileño en el proceso de composición de las letras de El Mal Querer es digno de destacar. De nuevo comento mi sorpresa, porque es una de las cosas que casi nunca se menciona a la hora de hablar del segundo largo de Rosalía.
- Artista internacional. Desde la época de Julio Iglesias no ha nacido en España otro artista tan internacional como lo que es, y puede llegar a ser, Rosalia. Muchos son los que empiezan a renegar cuando la música llega al público masivo, pero del autor siempre depende no desvirtuar su esencia y no venderse ante el clamor de las masas. Lo que va a pasar con Rosalía no lo podemos saber, pero el poder ser testigos de primera mano de un fenómeno de internacionalización es algo que los amantes de la música deberíamos aprovechar. Además, esto va muy unido al análisis de la tarea de las discográficas en todo ello, porque ¿Sony fichó a Rosalía o Rosalía fichó a Sony? Dejo la pregunta en el aire.
- El directo. El Mal Querer es como tener un vinilo en el que la Cara B no se escucha en un tocadiscos, si no en vivo. Como si se reprodujera en una tercera dimensión. El directo de Rosalía es prácticamente un proyecto aparte. Más que un simple concierto es un concepto que engloba muy bien lo que quiere transmitir la artista con este trabajo. Las bailarinas, los coros, los cambios de micrófonos, el vestuario... Me aventuro a decir que tiene el directo más potente de este país en el actualidad. Sin embargo, le tengo que poner una pega: la disparidad con Los Ángeles hace que las canciones del mismo no tengan prácticamente cabida en los actuales conciertos. Y es una pena.
De Rosalía no voy a decir mucho más. Lo único que espero de todo esto es que la sobrexposición no acabe quemando su figura y acabe ocasionando fatiga al aficionado a la música de verdad. Y una última cosa ruego: ojalá la gente deje ya de decir "tra-tra", es una necesidad.

Tenía muchas ganas de escuchar lo nuevo de Soleá Morente, pues tanto el disco con Los Evangelistas como ese Tendrá que haber un Camino me parecieron brutales. Sin embargo, siendo sincera, en la primera escucha de Ole Lorelei tuve sentimientos encontrados. Al principio es cierto que me costó un poco asimilar el nuevo trabajo de la granaína, pero con el tiempo me dí cuenta de que era un discazo y, posiblemente, se convirtió en uno de los que más he escuchado y disfrutado durante todo el 2018.
Ole Lorelei es uno de esas obras que se pueden saborear lentamente y entretenerte en investigar las influencias que la autora ha querido homenajear en el mismo. A ratos Jeanette, a ratos Camela, pero, en el fondo siempre Solea en esencia. Hace mucho tiempo que pudimos comprobar que la mediana de los Morente estaba muy por encima de su apellido. Sola, y de la mano de un gran conocimiento musical que la avala, ha demostrado que tiene merecido un lugar privilegiado en la escena de este país. Si algo tiene que deber a su apellido es, simplemente, el haber sido la heredera de la valentía de El Ronco del Albaicín a la hora de experimentar con la música.
Hay algo que quiero destacar de este disco tan maravilloso y eso es, sin duda, lo bien acompañada que ha estado Solea en este proyecto:
Por una parte, la banda granaina Napoleón Solo, a cuyo vocalista, Alonso Díaz, pudimos ver en septiembre pasado dirigiendo nada menos que a la Orquesta Sinfónica de Granada en el concierto de aniversario de "Una semana en el motor de un autobús", de Los Planetas. Algún día alguien se tiene que animar a hacer un estudio sociogenético para entender qué cojones pasa en Granada con el talento. Por otra parte, en el proceso de creación y en los coros en el directo, Soleá ha contado con Lorena Alvarez. Lorena tiene mi corazón desde que hace ya muchos años la vi cantando jotas junto con su Banda Municipal. Si no la conocéis, no tardéis en saber de ella. Es maravillosa.
En conclusión, para mí, el valor de un trabajo se mide en el riesgo que ha asumido el artista al hacerlo. El ser valiente para hacer con tu música lo que te de la gana siempre será algo que aplaudiré. Solea Morente ha arriesgado al crear Ole Lorelei, y no solo eso, si no que ha ganado puesto que, para mí, ha sacado uno de los mejores discos del año.

El Niño más polémico de España, y a él se nota que le encanta. Se habla mucho de la internacionalidad de El Mal Querer, pero poco se comenta que este trabajo de Niño de Elche ha estado presente en importantes listas internacionales de los mejores discos del año -importantes, no como esta-.
Tengo que confesar que, de los incontables conciertos a los que asistí en el 2018, uno del Niño de Elche fue, para mí, el mejor de todos los que vi. O al menos el que más me impactó. Me tiré todo en concierto anonada, mirando al escenario alucinada con lo que Francisco Contreras hacía con la música. Maravilloso. Ya era fan desde Voces del Extremo, por no hablar de la joya que sacó en colaboración con Toundra.
Palos menos conocidos como las seguiriyas, caracoles, cañas, martinentes se mezclan con artistas desde Shostakóvich a Manuel de Falla, pasando por Lola Flores. El disco, como ya he dicho, es una biblioteca del -como el mismo lo denomina- flamenco heterodoxo. Su análisis merece un máster, y no de los de Casado.
Además, otra faceta a destacar de Paco es su papel de gran colaborador con artistas de diversas índoles. C.Tangana, Fuel Fandango, Toundra y, además, la colaboración con Los Planetas bajo el nombre de "Fuerza Nueva". Con ansia lo espero en este 2019.

Otros que han colaborado con Niño de Elche son Quentín Gas & Los Zíngaros en su canción Desierto Rosso. La primera vez que escuché su primer disco fue por casualidad, puesto que no sabía ni qué tipo de música hacían. Les vi en unos premios tocar una canción y la verdad es que me picó la curiosidad. Menos mal.
Caravana -primer trabajo de los sevillanos- con la primera toma de contacto me voló la cabeza. Cuando acabó, me quedé con la sensación de haber escuchado algo muy grande. Sinfonía universal no se quedó muy atrás.
Flamenco y psicodelia de la mano y de una manera tan magistral que, a pesar de parecer prácticamente antagónicos, aquí parecen paridos de la misma madre. El proyecto de Quintín Vargas es, para mí, uno de los más interesantes del panorama musical actual y, posiblemente, uno de los más importantes en el plano de la experimentación con el cante hondo.
En una entrevista leí una frase del propio Quintín que me llamó mucho la atención, y que viene muy al pelo del tema estrella de la opinión cultural actual:
Supongo que como todos, cuando escuchamos los primeros singles de El Mal Querer, no pensábamos que fuera tan flamenco como al final resultó ser. Cosa que me agrada que así sea. No voy a entrar a analizar nada, ya os lo sabréis todo casi de memoria. Solamente quiero mencionar un par de cosas que creo que muchos medios de comunicación obvian a la hora de hablar de Rosalia:
- El Gincho. Muchas veces se ignora la producción cuando, en realidad, es el alma de cualquier trabajo discográfico. Igual que no hablar de Refree en Los Ángeles, no mencionar a Pablo Díaz cuando se habla de este proyecto me parece un pecado. Posiblemente uno de los productores más importantes a nivel internacional de este país y sin el que estoy segura que, muy a pesar del talento de Rosalía, no hubiera salido algo tan redondo como El Mal Querer.
- Antón Alvarez Alfaro. El papel que juega este señor aquí es algo de lo que, sorprendentemente, no se habla mucho. No soy especialmente fan de C.Tangana. Es más, su figura me genera bastante animadversión. Sin embargo, Antón Alvarez es el coautor de ocho de las letras de este disco. Es cierto que en el flamenco, la mayoría de las composiciones beben del cancionero popular y no suelen poseer autor reconocido, pero el papel que juega el madrileño en el proceso de composición de las letras de El Mal Querer es digno de destacar. De nuevo comento mi sorpresa, porque es una de las cosas que casi nunca se menciona a la hora de hablar del segundo largo de Rosalía.
- Artista internacional. Desde la época de Julio Iglesias no ha nacido en España otro artista tan internacional como lo que es, y puede llegar a ser, Rosalia. Muchos son los que empiezan a renegar cuando la música llega al público masivo, pero del autor siempre depende no desvirtuar su esencia y no venderse ante el clamor de las masas. Lo que va a pasar con Rosalía no lo podemos saber, pero el poder ser testigos de primera mano de un fenómeno de internacionalización es algo que los amantes de la música deberíamos aprovechar. Además, esto va muy unido al análisis de la tarea de las discográficas en todo ello, porque ¿Sony fichó a Rosalía o Rosalía fichó a Sony? Dejo la pregunta en el aire.
- El directo. El Mal Querer es como tener un vinilo en el que la Cara B no se escucha en un tocadiscos, si no en vivo. Como si se reprodujera en una tercera dimensión. El directo de Rosalía es prácticamente un proyecto aparte. Más que un simple concierto es un concepto que engloba muy bien lo que quiere transmitir la artista con este trabajo. Las bailarinas, los coros, los cambios de micrófonos, el vestuario... Me aventuro a decir que tiene el directo más potente de este país en el actualidad. Sin embargo, le tengo que poner una pega: la disparidad con Los Ángeles hace que las canciones del mismo no tengan prácticamente cabida en los actuales conciertos. Y es una pena.
De Rosalía no voy a decir mucho más. Lo único que espero de todo esto es que la sobrexposición no acabe quemando su figura y acabe ocasionando fatiga al aficionado a la música de verdad. Y una última cosa ruego: ojalá la gente deje ya de decir "tra-tra", es una necesidad.

Tenía muchas ganas de escuchar lo nuevo de Soleá Morente, pues tanto el disco con Los Evangelistas como ese Tendrá que haber un Camino me parecieron brutales. Sin embargo, siendo sincera, en la primera escucha de Ole Lorelei tuve sentimientos encontrados. Al principio es cierto que me costó un poco asimilar el nuevo trabajo de la granaína, pero con el tiempo me dí cuenta de que era un discazo y, posiblemente, se convirtió en uno de los que más he escuchado y disfrutado durante todo el 2018.
Ole Lorelei es uno de esas obras que se pueden saborear lentamente y entretenerte en investigar las influencias que la autora ha querido homenajear en el mismo. A ratos Jeanette, a ratos Camela, pero, en el fondo siempre Solea en esencia. Hace mucho tiempo que pudimos comprobar que la mediana de los Morente estaba muy por encima de su apellido. Sola, y de la mano de un gran conocimiento musical que la avala, ha demostrado que tiene merecido un lugar privilegiado en la escena de este país. Si algo tiene que deber a su apellido es, simplemente, el haber sido la heredera de la valentía de El Ronco del Albaicín a la hora de experimentar con la música.
Hay algo que quiero destacar de este disco tan maravilloso y eso es, sin duda, lo bien acompañada que ha estado Solea en este proyecto:
Por una parte, la banda granaina Napoleón Solo, a cuyo vocalista, Alonso Díaz, pudimos ver en septiembre pasado dirigiendo nada menos que a la Orquesta Sinfónica de Granada en el concierto de aniversario de "Una semana en el motor de un autobús", de Los Planetas. Algún día alguien se tiene que animar a hacer un estudio sociogenético para entender qué cojones pasa en Granada con el talento. Por otra parte, en el proceso de creación y en los coros en el directo, Soleá ha contado con Lorena Alvarez. Lorena tiene mi corazón desde que hace ya muchos años la vi cantando jotas junto con su Banda Municipal. Si no la conocéis, no tardéis en saber de ella. Es maravillosa.
En conclusión, para mí, el valor de un trabajo se mide en el riesgo que ha asumido el artista al hacerlo. El ser valiente para hacer con tu música lo que te de la gana siempre será algo que aplaudiré. Solea Morente ha arriesgado al crear Ole Lorelei, y no solo eso, si no que ha ganado puesto que, para mí, ha sacado uno de los mejores discos del año.

El Niño más polémico de España, y a él se nota que le encanta. Se habla mucho de la internacionalidad de El Mal Querer, pero poco se comenta que este trabajo de Niño de Elche ha estado presente en importantes listas internacionales de los mejores discos del año -importantes, no como esta-.
Tengo que confesar que, de los incontables conciertos a los que asistí en el 2018, uno del Niño de Elche fue, para mí, el mejor de todos los que vi. O al menos el que más me impactó. Me tiré todo en concierto anonada, mirando al escenario alucinada con lo que Francisco Contreras hacía con la música. Maravilloso. Ya era fan desde Voces del Extremo, por no hablar de la joya que sacó en colaboración con Toundra.
Cuando lo tuve entre mis manos me abrumó ver que tenía nada más y nada menos que 27 canciones. En una primera escucha, me di cuenta de que no había que entenderlo como un simple cd, si no como una gran enciclopedia reinterpretada sobre la historia del flamenco. Es como una reconstrucción del género desde el prisma del autor, pero detrás del cual no solo se percibe un afán de experimentación, sino un estudio y documentación brutal.Gran magna ANTOLOGÍA, historia, memoria, rito y geografía DEL canto flamenco-andaluz, mundo y forma del CANTE gitano y archivo y tesoro del FLAMENCO original, antiguo, jondo y HETERODOXO.
Palos menos conocidos como las seguiriyas, caracoles, cañas, martinentes se mezclan con artistas desde Shostakóvich a Manuel de Falla, pasando por Lola Flores. El disco, como ya he dicho, es una biblioteca del -como el mismo lo denomina- flamenco heterodoxo. Su análisis merece un máster, y no de los de Casado.
Además, otra faceta a destacar de Paco es su papel de gran colaborador con artistas de diversas índoles. C.Tangana, Fuel Fandango, Toundra y, además, la colaboración con Los Planetas bajo el nombre de "Fuerza Nueva". Con ansia lo espero en este 2019.

Otros que han colaborado con Niño de Elche son Quentín Gas & Los Zíngaros en su canción Desierto Rosso. La primera vez que escuché su primer disco fue por casualidad, puesto que no sabía ni qué tipo de música hacían. Les vi en unos premios tocar una canción y la verdad es que me picó la curiosidad. Menos mal.
Caravana -primer trabajo de los sevillanos- con la primera toma de contacto me voló la cabeza. Cuando acabó, me quedé con la sensación de haber escuchado algo muy grande. Sinfonía universal no se quedó muy atrás.
Flamenco y psicodelia de la mano y de una manera tan magistral que, a pesar de parecer prácticamente antagónicos, aquí parecen paridos de la misma madre. El proyecto de Quintín Vargas es, para mí, uno de los más interesantes del panorama musical actual y, posiblemente, uno de los más importantes en el plano de la experimentación con el cante hondo.
En una entrevista leí una frase del propio Quintín que me llamó mucho la atención, y que viene muy al pelo del tema estrella de la opinión cultural actual:
"Cuando un payo no andaluz hace flamenco se le llama "apropiación cultural". ¿Pero cómo se le llama cuando un gitano andaluz hace esto?"
Para poneros en antecedentes, si no lo sabíais, Quintín Vargas es hijo de la bailaora lebrijana -y gitana- doña Concha Vargas. Poneos a de Quentin Gas y los Zingaros, y la reflexión os la dejo a vosotros.
Tengo como para añadir, mínimo, cinco más a la lista. Sin embargo veo que esta entrada está quedando más larga que la infancia de Heidi. Así que he decidido dividirlo en dos partes. Esta es la más flamenca, la otra hay mezcla de varios estilos.
Me encantaría saber vuestra opinión sobre ellos. Si los conocíais, si os han gustado, si no os parecen para tanto...También me podéis decir que escribo mal, pero al menos decidme por qué. De nada sirve escribir todo esto si no sé qué opinan el resto de la gente. Así que, si has llegado hasta aquí -que ya tiene mérito- me encantaría que dejases un comentario. Que es gratis, todavía. Gracias por leerme.
Para poneros en antecedentes, si no lo sabíais, Quintín Vargas es hijo de la bailaora lebrijana -y gitana- doña Concha Vargas. Poneos a de Quentin Gas y los Zingaros, y la reflexión os la dejo a vosotros.
Tengo como para añadir, mínimo, cinco más a la lista. Sin embargo veo que esta entrada está quedando más larga que la infancia de Heidi. Así que he decidido dividirlo en dos partes. Esta es la más flamenca, la otra hay mezcla de varios estilos.
Me encantaría saber vuestra opinión sobre ellos. Si los conocíais, si os han gustado, si no os parecen para tanto...También me podéis decir que escribo mal, pero al menos decidme por qué. De nada sirve escribir todo esto si no sé qué opinan el resto de la gente. Así que, si has llegado hasta aquí -que ya tiene mérito- me encantaría que dejases un comentario. Que es gratis, todavía. Gracias por leerme.



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