Mejores discos del 2018 (II)
Aquí está ya la segunda parte de los Mejores discos del 2018. Hubiera preferido lanzarlo todo en una misma entrada, pues me parece demasiada turra para algo que está ya más que desfasado. Sin embargo, como ya dije en la anterior — que podéis leer pinchando aquí — lo mío no es la concisión y era demasiado larga. Por ello voy a intentar que esta sea más corta, porque son muchos cds de los que tengo que hablar. Sin más dilación, aquí están:
Adoro a David. Así, de primeras. Le adoro hasta sin conocerle ni haber cruzado ni una palabra con él. Como cantautor, como rockero de los 90, como productor, como amo de casa... De todas las maneras.
Dejando idolatrías atrás, lo cierto es que él mismo se lo gana a pulso puesto que trabajo que saca, trabajo que es brutal. Maracaibo fue en su tiempo uno de los lps más escuchados por una servidora, y confieso que, en cuanto conocí Consagración — que si no recuerdo mal salió en octubre — afirmé: "Casi noviembre y acaba de salir el disco del año". No me equivoqué.
Consagración es despreocupación, honestidad, ironía y humor ácido. Y así es David. Su manera de ver la vida, tan cruda y entrañable a la vez, hace que este esperadísimo tercer largo — antes Maracaibo, en 2011— se encuentre, quizás en mi top 1. No hay otro que hable de la cotidianidad más pura de manera más demoledora y a la vez altamente reconfortante. En definitiva: música.
No puedo irme sin mencionar la maravillosa portada que tiene esta obra. Óleo de la artista Beatriz Lobo. En ella, tenemos a David saliendo del portal de casa con las bolsas de basura. No hay imagen que represente mejor la esencia de la Estrella de David.
Hace ya bastante tiempo hice el ejercicio de reflexión de pensar en cuántas mujeres escuchaba con respecto a los hombres. Lo cierto es que era una cifra penosa. No conectaba con ellas, no me gustaba el tipo de música que solían hacer. Años después, la situación ha dado un giro de 180 grados y a día de hoy puedo afirmar que el porcentaje de cantantes (o grupos completos) femeninos que escucho se acerca mucho a la paridad. Incluso yo diría que lo supera.
El cambio estuvo cuando empecé a descubrir proyectos, parafraseando a El Mató, de "mujeres bellas y fuertes", que no me transmitieran delicadeza y sufrimiento, sino fuerza, empoderamiento y seguridad.
Una de ellas es Nathy Peluso. La conocí en una fiesta de Radio 3 y aluciné porque fue como ver a 5 cantantes en una. Una diferente por canción. Los registros que tiene esta mujer son infinitos y absolutamente maravillosos. De hecho, os voy a dejar el vídeo de aquel día para que lo comprobéis por vosotros mismos.
A partir de aquí comencé a seguirla, y aparte de a una gran artista, me encontré con una visión de la música tan pura que mereció desde el minuto uno todo mi respecto. Oír a Nathy hablar de ella es notar un amor y respeto profundo por la misma, como pocos lo hacen. No hay poses.
Este año sacó su primer EP, La Sandunguera, y para mí merece estar entre los mejores discos del 2018 por la verdad que hay detrás de su música, aunque el género en el que se mueve esté muy lejos de lo que yo suelo escuchar.
Un consejo: seguidla en redes, en esos mundos es maravillosa.
Hacía muchos años que España llevaba esperando un grupo como Cariño. Pero aquí están y son de ahora, señoras y millenians, como yo. Alicia, María y Paola han vuelto a traer el "tontipop" a la primera plana de la música, y desde ahí, han sabido reivindicarlo como uno de los grandes subgéneros del pop y además darle el lugar que se merece.
A ellas les he oído hablar maravillas del Contempopranea — mejor festival de España, en la mejor comunidad del mundo —, han llamado a su primer disco "Movidas" y, además, con lo que realmente me engancharon fue con esa bendición a Family en una versión de C.Tangana. No se puede molar más. Partiendo de esto, no cabía otra opción que ganarse mi corazón.
Sin duda, para mí, son el gran grupo revelación de este 2018. Movidas suena en mi casa 24/7 y canciones como "Mierda Seca" forman parte ya de mi vida como estoy segura que formaran todo lo que viene.
En un mundo en el que se valora más el "parecer" que el "ser" donde el aparentar forma parte de la actividad vital de todos los seres humanos, el hecho de "ser verdad" es algo revolucionario. Y Yung Beef lo es.
El trap te puede gustar o no, pero es de ser objetivos el reconocer el cambio de paradigma que ha supuesto no solo en la escena, sino también en la industria musical. Yo estoy muy lejana de su estética y del tipo de vida que se supone que hay que tener para que identificarte con este género musical, sin embargo, algo tiene que me engancha, me hace querer escucharlo, saber más de él. Lo que tiene es: verdad.
En el trap no hay dobles caras, ni metáforas. No te venden algo que no es. No se esconden detrás de una etiqueta aparentemente """independiente""" cuando son los mismos perros con distintos collares. El trap va de frente y con él, el mayor referente para mí del mismo, Fernando Gálvez, a.k.a Yung Beef.
Me pregunto por qué no soporto el reguetón y sin embargo Infierno me parece un auténtico temazo. Y es que, como dice la misma canción, "aquí no estamos en mierdas comerciales" y, aún teniendo las mismas estructuras y ritmo que cualquier típica canción de reguetón, ese alma se nota.
Después de Adromicfms IV vendrían otros como El Plugg Mixtape o Traumatismo Kraneoencefálico, de gran calidad también y que también se encontraría entre mis trabajos favoritos del 2018. Pero este marcó un punto de inflexión en la discografía del granaíno, por eso creo que se merece una especial mención.
Que Nacho Vegas es el mejor letrista de España es una verdad incuestionable en este blog. Es como si fuera un axioma, no se puede discutir.
Que Nacho Vegas es el mejor letrista de España es una verdad incuestionable en este blog. Es como si fuera un axioma, no se puede discutir.
Soy muy fan del asturiano, pero tengo que reconocer que sus últimos proyectos no me han enganchado tanto. Me parece genial, e incluso necesario, que un artista se comprometa con la situación política de un país, que tome partido y no tenga miedo a opinar. Sin embargo, yo soy más del Vegas del principio. Del de escucharlo y rezar por no tener cerca un puente, porque seguro que te tiras de él.
Me encanta la manera que tiene este hombre de tratar la tristeza. Por motivos personales he tenido que aprender a convivir con ella y la visión que él muestra en sus canciones de la misma me ha ayudado mucho. En la Rockdelux de Octubre — si no recuerdo mal — Santi Carillo le hace una extensa entrevista maravillosa, que recomiendo mucho leer. En ella le preguntan si en este momento de su vida es feliz. A lo que en cantante responde tajante que no, pero que al menos se siente contento una vez al día.
Esta sensibilidad sigue presente en el nuevo álbum. Lo esperaba con gran ansía y en cuanto León Benavente anunciaron su descanso se supo que estaría al llegar. Aquí ha sabido mezclar de manera magistral ese activismo social junto con la esfera más privada que tanto adoro personalmente. Es por eso, que con Violética me he vuelto a enganchar a lo nuevo de Vegas.
Además, aparte de esa dos facetas antes mencionadas, en este trabajo se encuentra otra de la cual yo soy tremendamente fan. Admiro y soy seguidora de todos esos grupos que se atreven a indagar en las raíces del folclore nacional y de la música popular. Entre ellos también se encuentra Nacho Vegas, y de manera magistral.
En este sentido os voy a hacer una recomendación que no viene muy al caso. Hay un EP, que precisamente ha sido publicado este año, de Enric Montefusco — ex-Standstill — en el que escribe una serie de canciones que son cantadas por artistas que se dedican a tontear con la música popular. María Arnal, Los Hermanos Cubero, Albert Pla, Niño de Elche y el propio Nacho Vegas entre ellos. Es una maravilla, además, su portada es un montaje hecho con una de las Pinturas Negras de Goya. Para los que les guste este tipo de música se lo recomiendo altamente.
En conclusión, porque recorriendo Vióletica tan pronto te encuentras con Violeta Parra — clara referencia —, como pasas de los Jesus & Mary Chain a Nick Cave, se puede afirmar, de nuevo, que el mejor Vegas ha vuelto.
Sonido Muchacho no es ningún grupo, tampoco el título de ningún disco. Ellos son una discográfica, no muy grande, que se merecen ser mencionados en esta humilde lista.
Sonido Muchacho no es ningún grupo, tampoco el título de ningún disco. Ellos son una discográfica, no muy grande, que se merecen ser mencionados en esta humilde lista.
¿Pero esto por qué? Simplemente os voy a dejar aquí una serie de nombres para que entendáis mi afán por hablar de ellos en esta entrada.
Carolina Durante, Petróleo, Mujeres, La Estrella de David, Sierra, The Parrots, Juventud Cuché, La Plata, Kokoshca... Todos son grupos que trabajan con Sonido Muchacho. Para muchos de estos proyectos, el 2018 ha sido su gran año de explosión, por eso, desde esta discográfica algo deben estar haciendo bien para que coincida tanto talento junto.
De La Estrella de David ya hemos hablado. De Carolina Durante está todo más que dicho, pero, de todos ellos, me quiero centrar en los dos últimos: La Plata y Kokoshca. Ambos grupos han publicado este año nuevos proyectos dignos de alabar en esta entrada.
La Plata han debutado con Desorden y en media hora que dura ya han sabido demostrar que están aquí para quedarse. Oscuridad y sintes envueltos en ese aire punk hacen que los valencianos brillen con un sonido muy propio. Deseando estoy de ver cómo evolucionan si ya con su ópera prima consiguen uno de los mejores discos del año (de hecho, Mondosonoro les da el puesto número 2, solo por detrás de Rosalía).
Por otro lado tenemos a Kokoshca y su maravilloso "El Mal". Los de Pamplona no acaban de debutar, en absoluto, pero muchos son los que les han descubierno con su nuevo proyecto. Un álbum muy disperso en cuestiones compositivas, en el que vale la pena pararse a analizar detenidamente. Nos encontramos con alusiones a Las Chicas de Emma Cline, a El Leviatán de Hobbes, a Naomi Klein, al humor, la política, el amor. Posiblemente uno de los trabajos más completos que he escuchado nunca en cuestión de letras. Además, menudo himno El Mal, copón.
Me prometí hacer una entrada corta y, como podéis observar, no sé hacerlo. Aún así me dejo muchos en el tintero que no me quiero ir sin mencionar brevemente.
Por una parte, el sector granaíno, con el debut de Unidad y Armonía y el regreso de Los Pilotos con su primer trabajo no-instrumental. Ambos grandes álbumes y dos de mis favoritos. De Granada también, desde el Albaicín, Cara y Cruz, de Ayax, según los expertos — entre los que no me encuentro — el mejor de rap hecho en España en este pasado año. Tampoco me puedo ir sin mencionar Render me numb trivial violence, de Belako. Los vascos lo han vuelto a hacer, otra vez. Espejo de la chilena Javiera Mena es una joya. También el de Christina Rosenvinge se merece estar aquí, al igual que "Quique dibuja tristeza" de Los Hermanos Cubero, uno de los disco más duros y devastadores que he escuchado yo en mi vida. Tú siempre ganas de Hazte Lapón. Los recopilatorios de Joe Crepúsculo y Chinarro. Salu2 de Axolotes Mexicanos, el de Confeti de Odio, el de Caliza, el de Pablo Prisma y las Pirámides... Alguno me quedo por el camino, seguro.
De nuevo, muchas gracias por leerme. Si has llegado hasta aquí tiene su mérito. Soy muy pesada, pero me encantaría que me dijeras qué te ha parecido esta entrada. Los comentarios son gratis y hasta anónimos. Aquí estoy para aprender y, sobre todo, para compartir sabiduría musical. Me encantaría conocer tu opinión sobre los que fueron para ti Los mejores discos del 2018. Si te ha gustado, me harías un gran favor compartiendo. Gracias otra vez, y ¡mucha música!










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