¿Y si desaparecen las mujeres de los festivales?

¿Y si no volvemos a ver sus nombres en los carteles?

Hoy os traigo una entrada muy especial. Con motivo del 8 de Marzo me gustaría ilustrar algo que en la mayoría de las ocasiones pasamos de largo pero que no por ignorarlo deja de existir. 

Últimamente la información acerca de la posición y situación de la mujer se multiplica por mil, pero ojalá no hiciera falta. Espero con fe que algún día llegue el momento en el que hablar de todo esto sea tan absurdo como analizar la problemática de los rubios, los altos o los que les gusta llevar esos pantalones campana tan horrorosos. Ojalá la mujer sea libre de una vez y todo esto quede en una terrible anécdota que nos deje con esa misma sensación fría y distante que nos sugiere cada vez que se habla — si es que alguna vez sale en vuestras conversaciones — sobre enfermedades superadas como el sarampión.

Por desgracia, no es así, y parece que en pleno siglo XXI todavía tienen que recordarnos que la discriminación por género existe y que, por mucho que se visibilice en esta sociedad de la información, nada va a cambiar sin trabajo duro por parte de todos. Hombres y mujeres.

Después de este speech tan reivindicativo, yo quiero centrarme en la posición de las mujeres en la industria musical, especialmente sobre los escenarios.

Si hablamos en términos de productoras, técnicas de sonido, A&R, directoras de grandes discográficas, la cifra es para echarse a llorar. Si os fijáis bien, si pensamos también en el mundo de la prensa musical la cosa está complicada. ¿Cuántos periodistas musicales hombres podéis decirme ahora mismo? Yo muchos. Mujeres no tanto. Es una pena que gente como yo no puedan tener referentes femeninos en mi sector profesional.

Sin embargo, como ya os he mencionado, quiero hablar en esta entrada de todas esas mujeres que pelean encima de un escenario por hacerse hueco en una industria que las invisibiliza, rechaza y hasta menosprecia.

Para ello he hecho este vídeo que ilustra muy bien todo aquello que quiero expresar con mis palabras en esta entrada.



Los datos mostrados en el mismo los he sacado de una página que recomiendo enormemente: 

Mujeres y música hizo en el 2018 un detalladísimo estudio, que podéis comprobar aquí mismo, donde se analizaba nombre por nombre los carteles de los festivales de ese mismo año. A partir de ahí han hecho unas estadísticas bastante relevantes. Y por encima de relevantes, desoladores.



El porcentaje medio de mujeres en los escenarios de los festivales el año pasado fue de un 12,96%. Entre los que más presencia femenina se encuentran el Primavera Sound (20,64%) o el Sonar (23,15%). El que menos, el San San (2,41%), solo 3 mujeres de 125 artistas. 

Precisamente el San San, ese festival casi sin mujeres que coloca en los camerinos toallas rosas a modo de apoyo al femenismo. Manda cojones. 


Como muestra el vídeo, son muchas las mujeres que forman parte de la banda sonora de nuestra vida, sin embargo, son pocas las ocasiones que tenemos para disfrutar de su trabajo en directo. ¿De quién es la culpa?

Vuelvo a la pregunta que abre la entrada: ¿Y si desaparecen las mujeres de los escenarios?

La respuesta es fácil: las mujeres no puede desaparecer de los festivales porque... No están. 






Os agradecería mucho que si os ha gustado el vídeo lo compartierais por vuestras redes sociales. Y si queréis más vídeos de este tipo, decidme. Como siempre, muchas gracias por leerme.



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