Support your local record store.
El otro día, en una de estas conversaciones
filosóficas con mis amigas de siempre, salió hablar de los hijos. Cuando te vas
acercando a los 30 – aunque todavía nos quede —parece que la sombra de la familia te acecha inconscientemente. Nosotras hasta hemos hecho
una apuesta por ver quién de las tres se quedará antes embarazada o quién se
casará antes. Confieso que yo siempre estoy la última en el ranking pues esa forma de vida lo cierto es que nunca entró dentro de mi particular lista de
"cosas que hacer antes de morir".
Cuando pienso en hijos, siempre pienso en
padres. Especialmente en los míos. El amor que siento por la música, en mi
caso, es totalmente autodidacta. Mi padre siempre ha trabajado tanto que
nunca le ha interesado ese mundo y mi madre, aunque guarda con recelo sus
vinilos de Juan Pardo y su discografía de Mecano, tampoco se puede decir que
me haya transmitido un gran fervor por la melomanía. Hace ya mucho tiempo que asumí que,
que en un futuro, no tendré mucho dinero, pero si pienso en lo que les puedo
dejar a esos supuestos hijos que tampoco tendré, se me viene a la mente el
mayor patrimonio con el que actualmente cuento: mis discos.
Cuando era pequeña me acuerdo de ir cargada
siempre a todas partes con dos cosas. Una era mi cámara de fotos. Otra era mi
discman. Incluso llegué a usar walkman y casettes. En mi bolso azul llevaba
pilas “de las normales”, ese aparato enorme y un estuche con un montón de cds
que, fuera donde fuera, venían conmigo. No nací escuchando a Sonic Youth, mi
haber en aquel tiempo era bastante lamentable.
Desde entonces no he parado de comprar y, sin
duda alguna, cuando yo desaparezca, ellos quedarán aquí como testigos de una
vida en la que he bailado, reído, vivido, llorado…al ritmo de una banda sonora
que será eternamente guardada en cada uno de esos discos.
En este blog, como habéis podido observar,
siempre intento hacer un manifiesto a favor del formato físico y la lucha
contra su extinción. Desde que empecé con él, intenté promocionar la compra de
discos con mi ya conocido #UnDiscoAlMes19. Con esta pequeña iniciativa os animo
a comprar mínimo uno al mes para que, en diciembre, os encontréis con 12
cajitas que hablen de ti y de tu año.
Sin embargo, en toda esta aventura, por
encima de todo siempre he llevado por bandera una proclama: comprad en tiendas
de discos. No son buenos tiempos para el pequeño comercio y esos lugares forman
parte de la historia de la música como puede hacerlo una sala de conciertos o mismamente
una banda. Por su misión prescriptora y su papel esencial cuando no existía
internet y la música se transmitía boca a boca, mano a mano. Porque me niego a
que desaparezcan, pues con ellas se iría un pilar básico de lo que yo llamo “la
pureza de la música”. Por ello, siempre os animaré a que os acerquéis a
cualquier tienda del barrio, habléis con el dependiente y rebusquéis entre los
vinilos hasta encontrar auténticas joyas.
No son pocas las veces que mis amigas y yo
hemos fantaseado con la idea de abrir una tienda de discos. Tantas veces hemos
hablado de esto que en ocasiones cierro los ojos y me la imagino. Las paredes
de mi tienda no se verían pues estarían recubiertas de posters de conciertos,
fotos y entradas. Habría una estantería entera dedicada al noise español de los
90 y otra con maquetas de todo el que quiera dejar la suya por allí. Por
supuesto, tendría una neverita en la trastienda llena de Alhambras.
Posiblemente sería una de los grandes sueños de mi vida. Volviendo al tema del
principio, personalmente creo que antes de tener descendencia, preferiría ser
Rob Fleming de Alta Fidelidad.
En un pequeño homenaje a él y a sus obsesivas
listas, y como la semana que viene es el Record Store Day, en esta entrada
quiero hablaros de mis tiendas de discos favoritas de Madrid. Desde aquí espero
que hagáis de vuestro año un Record Store Year y os animéis a resumir vuestra
vida a base de cajas y cajas de discos.
Este local en el sótano del Parking de las
Descalzas es como el decorado de una película noventera en la que los
protagonistas intercambian miradas mientras rebuscan entre un mar de vinilos y
acaban enamorados. Cosa que, la verdad, no me pasa. La variedad de discos en
aquel lugar es inmensa. Lo mismo te encuentras el primer disco de Soraya que un ep descatalogadísimo del artista más indie del universo.
Cuando voy lo comparo con Las Vegas, donde no
hay ventanas y cuando te das cuenta te has pasado más de tres horas dentro. Te
aseguro que serán tres horas más que aprovechadas pues es imposible salir de
allí con las manos vacías. Una de las joyas más escondidas de Madrid. Para los cinéfilos, también tienen mogollón de películas a un precio espectacular.
Por cierto, para entrar tenéis que ir a la Plaza de las Descalzas (donde el Cortylandia) y justo enfrente del hotel tenéis una puerta roja para bajar al Parking. Allí es. Desde fuera no se ve.
Por cierto, para entrar tenéis que ir a la Plaza de las Descalzas (donde el Cortylandia) y justo enfrente del hotel tenéis una puerta roja para bajar al Parking. Allí es. Desde fuera no se ve.
DIRECCIÓN
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Calle del Postigo de San Martín, 1. Madrid
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WEB
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En el corazón del rastro se encuentra esta
tienda que con ese nombre no puede hace otra cosa que no sea molar. Antes tenía
una cafetería que servía una tarta de zanahoria que madrededios, pero ahora se
ha convertido íntegramente en una tienda de discos, libros y cómics.
De este maravilloso lugar voy a destacar dos
cosas que me flipan. La primera es la cantidad de eventos, actividades y
presentaciones que se hacen en ella y a los que os animo a asistir. La segunda es la apuesta que siempre hacen
por las editoriales independientes y por la venta de uno de mis formatos
favoritos: los fanzines.
Por otro lado, si tenéis que hacerle un
regalo a alguien, os recomiendo fervientemente visitarla. Y si queréis hacerme
un regalo a mí, también. Además, como anécdota personal, tengo que decir que
dentro de ella hablé por primera vez con quien a día de hoy es una de mis
mejores amigas.
DIRECCIÓN
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Calle de la Ruda, 19. Madrid.
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WEB
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El día en que viva sola me imagino mi salón
como esta tienda: llena de estanterías con libros y cajas con vinilos. Además,
os recomiendo que charléis con el dependiente y le preguntéis sobre lo que
estáis buscando, pues es todo un sabio y da gusto compartir con él un rato charlando de música. Realmente te hacen sentir como en casa.
Una de las cosas que más me gusta de esta
tienda es la librería musical que tiene. Para todos aquellos a los que no solo
se quedan con la música y quieren profundizar, este sitio es todo un vergel. Llamándose como el libro de Malcolm Lowry no podía ser de otra manera.
Hace unos días me escribió una amiga preguntándome si conocía esta tienda. “Tía, está en tú barrio y no la hemos visto nunca”. No me podía creer que al lado de mi casa existiera un sitio tan top y no supiera de su existencia.
Además, no sé si será casualidad o van por ahí los tiros, pero esta tienda se llama exactamente igual que una de mis canciones favoritas de uno de mis grupos predilectos: El Mató a un policía motorizado. Con esos antecedentes no podría escribir otra cosa que no sean palabras bonitas hacia este lugar al que le auguro un prometedor futuro en Madrid.
DIRECCIÓN
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Calle del Ave María, 42. Madrid.
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WEB
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Os confieso que todavía no he ido, pero ya sé que va a ser una de mis tiendas favoritas de Madrid. Ponerme un sitio así en mi barrio es, como diría mi padre, como “dejar al gato al cuidado de las sardinas”.
Además, no sé si será casualidad o van por ahí los tiros, pero esta tienda se llama exactamente igual que una de mis canciones favoritas de uno de mis grupos predilectos: El Mató a un policía motorizado. Con esos antecedentes no podría escribir otra cosa que no sean palabras bonitas hacia este lugar al que le auguro un prometedor futuro en Madrid.
DIRECCIÓN
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Calle de Juan Tornero, 38. Madrid
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WEB
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@DiscosElTesoro
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Discos Bora Bora, como ya todos sabéis, no
está en Madrid pero no son pocas veces las que, junto con esas mismas amigas de
las que ya os he hablado, hemos comentado que de abrir alguna vez una tienda de
discos, esta sería una sucursal de Bora Bora en la capital.
Cada vez que bajamos a Granada y entramos
allí caemos en un tremendo Síndrome de Stendhal del que no sabemos salir sin
dejarnos medio sueldo en casa de Gonzalo y Mariajo. Para nosotros ir a esa
ciudad mágica sin pisar los Bora Bora es como quien va y no ve la Alhambra
aunque sea de lejos.
Los Bora Bora son toda una institución como
ya fueron tiendas tan míticas con la Dandelion de
Sevilla — que no era de discos, pero vendía más que música — allá por los años noventa. Además, ahora se están iniciando como sello
discográfico y este era el paso sin duda que les faltaba para constatar que lo
que se mueve allí no son solo discos, sino historia pura de la música independiente
de este país.
DIRECCIÓN
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Plaza de la Universidad, 1. Granada
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WEB
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@DiscosBoraBora
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En toda España hay muchas más tiendas de discos y
ojalá hubiera más pues esto sería sinónimo de que algo tan puro no va a
desaparecer de nuestras vidas. Tiene pinta de que nuestros hijos — o más bien los vuestros — van a poder conocer esa tremenda sensación que se siente al abrir la caja de un disco, leer su libreto, sacar el cd/vinilo, reproducirlo, mirar su lomo en la estantería... Desde aquí simplemente volveros a insistir en
que no os olvidéis de visitar a menudo a todos esos Rob Fleming que se encuentran detrás
del mostrador de estos ilustres lugares.
Os recuerdo que el día 13 de abril se celebra
el Record Store Day, día en homenaje a todas ellas. Entrad en sus redes sociales pues están preparando una programación especial con actuaciones en directo y ofertas especiales. Disfrutad de ese día como si fuera de fiesta mayor. El resto, olvidaos de El Corte Inglés, Fnac o Amazon y recordad siempre "support your local record store".
Contadme cuáles son vuestras tiendas de discos favoritas, o si ya conocíais estás de las que os hablo. Comentadme lo que queráis, hasta el qué tenéis pensado comprar en vuestro Record Store Day o cuál ha sido el último disco que os habéis pillado.
Lo último: me encantaría que me dijerais qué os ha parecido la entrada. Estoy aprendiendo y cualquier crítica constructiva me viene de lujo. Os lo agradecería en el alma y hasta con una Alhambra en el Dos de Mayo si fuerais de Madrid. Muchas gracias por leerme.














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