¿Qué pasa con el Contempopranea?

Hoy quiero que nos pongamos serios. Quiero hablaros de un tema que me tiene bastante mosqueada y del que, a mi juicio, se tiene poca información. No es otra cosa que la situación actual del festival Contempopranea. 




El Contempopranea  se celebra cada julio en la localidad pacense de Alburquerque. Como extremeña nacida en un pequeño pueblo justo en la frontera entre Cáceres y Badajoz, sé lo que significa vivir prácticamente en un desierto cultural al que la música solo llega en forma de conciertos de fiestas patronales con nombres tan ignominiosos como Malú o Henry Mendez. Han sido muchos los años  hasta que me vine a vivir a Madrid — en los que me he pasado admirando otros lugares simplemente porque sus nombres aparecían entre las fechas de las giras de los grupos que a mí me gustaban. No sabéis lo que me duele tener que hablar así de mi querida tierra, olvidada para tantos cuando deciden a qué parte de España van a ir a tocar.

Sin embargo, llegó un día en el que descubrí que existían unos lugares llamados festivales en los que un montón de gente como yo se reunía alrededor de unos escenarios sobre los cuales desfilaban todos esos grupos que en mi casa me hacían vibrar. Entre ellos, encontré el que más cercano me quedaba y sentí un orgullo enorme al ver que en mi tierra no solo había uno, sino que estaba uno de esos a los que yo personalmente les he otorgado el título de “festival con alma”. El Contempopranea.

El Contempopranea es, según los expertos, la segunda marca cultural de Extremadura después del Festival de Teatro Clásico de Mérida. Comenzó en el año 1996 y, desde entonces  apostando siempre en su mayoría por grupos nacionales  por él han pasado nombres tan importantes como Los Planetas, Chucho, Los Fresones Rebeldes o La buena vida, entre más de 600 artistas. El espíritu de este festival reside en mantener siempre esa preciosa línea editorial que homenajea al indie noventero, que tan importante fue en la historia de la música de este país y que, por desgracia, tan olvidado queda hoy en día. La labor que realiza como elemento reivindicador de este tipo de grupos es innegable, y, por ser el único en España que mantiene la esencia de esos primeros festivales, siempre tendrá todo mi respeto, cariño y admiración. 



Sin embargo, este año, corre peligro su celebración. En el mes de febrero, los organizadores, a través de sus redes sociales, publicaban un comunicado en el que, sin dar muchos detalles, comentaban que debido a unos problemas burocráticos, la nueva edición  “pendía de un hilo”. Todas las alarmas sonaron en mí y, frente a esta superflua información, decidí indagar un poco para saber qué coño estaba pasando.

Para entender un poco la situación hay que empezar por enunciar de dónde viene la financiación pues, como podéis imaginar, el gran problema de todo esto siempre es, como se dice en mi tierra, las perras.

El dinero proviene principalmente de tres fuentes. La primera, obvio, la venta de las entradas. La segunda, los acuerdos de publicidad con marcas comerciales (como puede ser la cerveza que se sirve en las barras). La tercera, y la más importante, vienen de una subvención de la Junta de Extremadura.

La partida que la Junta había destinado al Contempopranea para este año es de 145.000€. Para que llegue al festival, antes tiene que pasar por el ayuntamiento, el cual se encarga de suministrarle el dinero a la empresa que organiza el evento. Aquí viene el problema.

El ayuntamiento, a día de hoy, solo ha pagado 50.000€ a la organización. Es decir, le debe 95000€. De este tiene que salir, entre otros muchos gastos, el caché de los artistas que vayan a tocar en el mismo. La contratación se suele cerrar entre los meses de diciembre y enero, pero sin contar con ese dinero, ¿cómo puede operar el Contempopranea? Es imposible.

La gran pregunta es: ¿qué ha pasado con ese dinero? Pues bien, investigando he llegado hasta la revista Azagala, un medio local de Alburquerque, y me he encontrado con varias cosas que me han llamado mucho la atención. Aquí os dejo las claves para entender la situación:

El Alcalde de Alburquerque es Ángel Vadillo. Este señor fue expulsado del PSOE en 2012 al ser condenado por la justicia por amenazas a una señora que había recurrido a la construcción de un edificio, diciéndola que, si no se retiraba, desvelaría con quién mantenía relaciones sexuales. Posteriormente sería indultado y se presentaría de nuevo a la alcaldía con un partido propio, siendo reelegido. Os dejo un enlace de El Diario por si os interesa indagar más en el tema.

En la Revista Azagala he visto varias informaciones que hablan de una remodelación de la ladera del Castillo de la Luna, lugar donde se celebra el Contempopranea. Según he podido leer, se está levantando un muro de contención el cual disminuye en un metro la anchura del camino. Esto perjudica de manera directa al festival ya que dificulta (o hace imposible) la salida de los camiones que ya transitaban por aquí de manera compleja debido a su ya de por sí estrechez.

En la foto,el camino donde se realiza el festival, a los pies del castillo
Estas entradas comentan que las obras avanzan con una lentitud pasmosa y además, ni los propios vecinos saben muy bien cuál es el proyecto que quiere llevar acabo el ayuntamiento en este lugar. De hecho, según Azagala, “el ayuntamiento ha cerrado a cal y canto las Laderas para que no se vea el estropicio que está cometiendo”. Os dejo aquí la información.

El Grupo popular del ayuntamiento de Alburquerque, mediante estos dos comunicados (1 y 2) ha exigido al alcalde información sobre la subvención para poder saber si se ha ingresado el importe. Además, estos han pedido que se transfieran los fondos al organizador del festival. Ante las presiones Vadillo guarda silencio.

Según cuentan, el dinero se ha cobrado y gastado de manera presuntamente no lícita. No se sabe exactamente dónde pues, como ya hemos mencionado, el alcalde opta por callar.

Citando a Azagala:

“Nosotros somos de la opinión de que esos fondos han entrado en las arcas municipales. Porque ahí tenemos los ejemplos de las obras de los vestuarios de las pistas de atletismo, de las piscinas, o la nave para la pizarrera, todas ellas justificadas falsamente como realizadas, y todas ellas en manos de la Fiscalía, a iniciativa de los populares. Otro ejemplo sería el de las obras en los caseríos de Benavente o Casas de San Juan, el dinero para los trabajadores del Aepsa que entró el pasado año y aún no han cobrado, etc. Con estos antecedentes, ¿cómo no pensar en que las subvenciones para Contempopránea se han ingresado en el ayuntamiento, pero nuestro alcalde ha decidido utilizarla en otros menesteres, no sabemos cuáles?”

He podido observar en comentarios en redes de vecinos del pueblo que existe cierta teoría basada en que todo esto tiene detrás una trama cuyo objetivo es quitarse del medio a Agustín Fuentes, director del Contempopranea, para celebrar así otro festival de música “paralelo” en el mismo Alburquerque que no rece bajo la marca “Contempopranea” y que sea organizado a través del propio ayuntamiento. Esto es elucubrar pues no sé hasta qué punto es verdad.


Lo que sí es totalmente veraz es el gran impacto que este tiene en el municipio extremeño. Este se encuentra entre los 5 festivales nacionales con más prestigio. Es la 2º marca cultural de Extremadura. El impacto mediático anual está cuantificado en 4 millones de euros, el económico en la población en 2,5 millones de euros. Alburquerque, una localidad de 5.600 habitantes duplica su población en esas fechas, y con ello se llena de visitantes que se gastan su dinero en los comercios locales haciendo de este fin de semana el más productivo del año para todas las empresas locales.



El dinero es importante, pero por encima para mí siempre estará el alma. Como ya he dicho al principio, soy extremeña y se me partiría el corazón si finalmente el Contempopranea acabara en el recuerdo junto a otros grandes como el pionerísimo de Bullas o el FIB de los hermanos MoránAdemás, para los extremeños, el proyecto de Agustín Fuentes ha sido el único medio para traer a Extremadura grupos de primer nivel como los anteriormente citados y, por tanto, la única manera de verles en directo dentro de nuestra comunidad. No nos podemos olvidar de esta labor de difusión cultural que ha tenido durante todos estos años en esta comunidad olvidada y que yo personalmente agradezco de  todo corazón. Ya es historia de la música en España y como tal debemos hacer todo lo posible por conseguir que cada año siga brillando en las laderas del Castillo de la Luna.

A pesar de todo ello, quiero pensar que aún hay esperanza. No es mucha la información que tengo al respecto, pero según veo, la Junta de Extremadura está de parte del Contempopranea y eso es un pequeño halo de luz al que agarrarse. El gran problema: el ayuntamiento no tiene fondos para devolver esos 95.000€

Hace poco le decía a una amiga que las cosas que salen del corazón solo puede triunfar, y yo confío en que este año se podrá, como dice La Casa Azul en su último disco, volver a rodar por las laderas. Desde aquí simplemente mandarle mucha fuerza a todo el equipo del Contempopranea. Pensad que si algo que nació como un pequeño proyecto en el 96 ha llegado a ser historia de la música en España, las adversidades que vengan quedarán en nada comparadas con todo lo ya recorrido. Tenéis alma y, a pesar de todo, eso no se puede comprar ni con todo el dinero del mundo. Ánimo y a confiar en la música, que hace milagros.








ACLARACIÓN:

Este artículo está escrito en base a una recopilación de información que podéis encontrar en varios medios digitales. Os dejo aquí los artículos en cuestión por si queréis echarle un vistazo. Saquen vosotros vuestras propias conclusiones.

Si algún vecino de Alburquerque lee esta entrada y quiere dar información de primera mano será más que bienvenida.

Por último, darle gracias a la revista Azagala por su gran trabajo como medio local, reivindicando la labor que supone dar voz a todas esas zonas rurales a las no llega el micrófono amplificador de los grandes medios de información.

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