PODCAST #4 | SONO(D)RAMA
Hoy vamos a hablar de uno de mis
festivales favoritos y en el que soy fija como Paco Clavel en la Plaza de la Sal o Antonio el de la Manguera en el Trigo
¿Sabéis de qué os hablo? ¿Y si os pregunto cuál es el mejor vino de España? Pues sí, hoy toca Sonorama.
El Sonorama no necesita
presentación y, como tal yo no vengo aquí a hablar de fechas, de grupos ni de
lugares. Ni siquiera de noticias. No. Yo vengo a contaros cómo es el Sonorama desde
dentro, desde ese momento en el que llegas a Aranda y te plantas en la puerta
del Parque General Gutierrez esperando a que te pongan la pulserita con la
quechua al hombro.
A los que ya conocéis el festival
espero que os sirva de previa, pues queda muy poquito para estar, como diría
Maria del Monte, a la sombra de los pinos. Para los que no habéis ido, ojalápodáis alguna vez vivir esta experiencia. Y para los que ni han ido, ni les
interesa, les recomiendo que se queden pues voy a dar una serie de consejos
festivaleros para todos esos valientes que se atreven a quedarse en camping.
Mis amigas y yo tenemos una relación muy especial con este festival al que nosotras hemos rebautizado como Sonodrama y es que, aunque ya llevamos unas cuantas ediciones a las espaldas, no hay año que no surja un problema de última hora que nos haga dudar sobre nuestra asistencia. Una vez se nos fastidió el coche la noche de antes, ahí nos vierais. Otro, tuvimos una baja. Otros que si no me dan vacaciones, que si me pongo mala… siempre, siempre surge algún drama, pero ¿qué sería de nosotras sin drama?
El primer paso, como ya he dicho,
es canjear el abono. Pues eso, una vez que tienes tu pulsera, entras en aquel
parque lleno de pinos y ahí empieza de nuevo el drama: ¿dónde coño monto yo el
campamento gitano? Y sí, campamento gitano porque ya no llevas solo una tienda
de campaña y poco más. Es que ahora, a nosotros solo nos falta llevarnos la
plancha y la tabla de planchar, porque por llevar llevamos hasta camas.
La semana de antes es esa en sacamos una libretita y boli bic, y comenzamos con la lista de “cosas que llevar al Sonorama”. Que si la tienda, las sillas – ojo, mi consejo, de corazón, para todos los que vayáis al camping, es que os llevéis una silla de estas plegables. Tu festival varía, creedme, de tener ese respaldo o no. De verdad, apuntadlo lo primero e ir al lidl que las suele haber muy baratas – bueno, la lista: la tienda, las sillas, la mesa, la cama, el saco, las ocho mil mantas para el frío arandino que tanto agradezco cuando vengo de una tierra que a esas alturas de verano está a 46º…, las banderitas para decorar o para dejar sin cuello a cualquiera que pasee por la noche a oscuras por allí; la linterna, la nevera – siempre azul, que si no enfría menos.. En fin, que llevamos todo eso hasta que acabamos dejando aquel trozo de parque como si fuera un salón del Ikea de exposición. Nos falta una moqueta y la Estantería Kallax.
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| Foto de Diego Santamaría para El País. |
La semana de antes es esa en sacamos una libretita y boli bic, y comenzamos con la lista de “cosas que llevar al Sonorama”. Que si la tienda, las sillas – ojo, mi consejo, de corazón, para todos los que vayáis al camping, es que os llevéis una silla de estas plegables. Tu festival varía, creedme, de tener ese respaldo o no. De verdad, apuntadlo lo primero e ir al lidl que las suele haber muy baratas – bueno, la lista: la tienda, las sillas, la mesa, la cama, el saco, las ocho mil mantas para el frío arandino que tanto agradezco cuando vengo de una tierra que a esas alturas de verano está a 46º…, las banderitas para decorar o para dejar sin cuello a cualquiera que pasee por la noche a oscuras por allí; la linterna, la nevera – siempre azul, que si no enfría menos.. En fin, que llevamos todo eso hasta que acabamos dejando aquel trozo de parque como si fuera un salón del Ikea de exposición. Nos falta una moqueta y la Estantería Kallax.
Sobre el sitio a elegir allí, yo os recomiendo que os
pongáis cerca de algún camino, porque luego entrar por la noche a oscuras
sorteando las cuerdas de las tiendas es un poco coñazo. Otro truco es que llevéis
una bandera, una pancarta o cualquier tontería que se vea de lejos. Creedme que
es muy útil cuando tienes que encontrar tu casita en ese mar de tiendas. La
nuestra suele ser siempre la más fotografiada. Y bueno luego, lo importante es
que busquéis un lugar que os de buena sombrita que, aunque calor no vais a pasar en Aranda,
pero se agradece. Eso sí, aquí todos cuando llegamos nos creemos que somos Bear
Grylls el de El Último Superviviente y la verdad es que no tenemos ni puta idea
de por dónde sale el sol y si por la tarde va a dar allí sombra o no. Pero bueno, se intenta.
Otra cosa que será como el santo grial en el camping será el
martillo para clavar las tiendas. Suele haber 1 para 500 personas. Nosotras la
verdad es que optamos por saltarnos ese paso, todo sea que un día venga un huracán
y nuestras tiendas acaben en Villalba de Duero, que con nuestra suerte, pasará.
El siguiente paso se llama Lupa. Para los que no hayáis estado en Aranda, el Lupa es un supermercado que está justo en frente del camping y que es la siguiente parada obligatoria en la peregrinación para comprar los víveres necesarios para sobrevivir a los días de festival. Nuestros fijos: las galletas cookies y las aceitunas gazpachas. Es una tradición. Ah e imprescindible: una garrafa de agua. Diréis, ¿Agua? ¿En un festival? Sí, hacedme caso, que las resacas son muy malas y, como diría el filósofo Pablo Sobrado, “beber mucha agua, el consejo esencial y básico para no deshidratarse".
Ah, otra cosa, la gente que van
con el carro de la compra hasta el camping, esa gente a tomar por culo. O al
menos, devolvedlo a su sitio, no seáis ratas.
Una vez que ya tienes todo el campamento montado, llega el momento de sentarse en la silla. Ese momento es el momento. Ahí es cuando te abres tu tintito, te haces tu calimochito – copaso para el que quiera ir ya a tope desde el primer día – y a esperar la fiesta de bienvenida.
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| Foto de Rodrigo Mena. Puto Quequé, el que más disfruta de todo el Sonorama. |
El primer día de Sonorama hay una
fiesta de disfraces. Nosotros un año lo intentamos, pero la verdad es que somos
más rancias que un cactus y no hemos vuelto. También hay algún que otro
concierto, que, por cierto, vaya acierto el de mover el escenario del camping
para atrás hacia esa explanada. Yo os recomiendo que no vayáis muy a tope el
primer día, porque luego hay cuatro más y es una matada que flipas. Y que, si
queréis quemar la noche a fuego, os vayáis al pueblo que en el Café Central hay
fiesta. Es un favor personal que os pido, porque ese día luego hay gente en el
camping que da un por culo acojonante y siempre acaba la noche en discusiones entre los
octogenarios que queremos dormir como nosotras y los jóvenes que se han
equivocado de festival y no han podido ir al Arenal Sound.
Al día siguiente, ya jueves, comienza el festival en sí. Ya hay trigo. Este año no sé como lo apañaran, pero lo cierto es que aquello se peta de sobremanera. La Plaza del Trigo de Aranda, para lo que no lo sepáis, es bastante pequeña y no sé hasta qué punto puede con el aforo que soporta cada año.
Se supone que por ese escenario
suelen pasar tres bandas emergentes cada día que, como es sabido por todos,
suele suponer escaparate brutal para darse a conocer. Muchas son las que, tras
pasar por ese mágico lugar – mágico de verdad, porque os aseguro que tiene algo
especial – acaban catapultadas al éxito. El problema es que después de esos
tres conciertos, suele venir una sorpresa de un grupo ya conocido. ¿Qué pasa
con esto? Pues que la gente va a allí, se espera allí para poder ver la
sorpresa y suda de los otros grupos. Encima de manera bastante irrespetuosa.
Por suerte no todo el mundo es así, por supuesto. Yo soy de las que se traga todas las Plazas del Trigo porque si algo tiene el Sonorama es su apuesta por lo emergente y es un aspecto que se debería de seguir explotando como siempre. Allí he descubierto grupazos como Rufus T. Firefly, Amatria, Polock, Morgan… Para tener buen sitio, y sobre todo para que no te de el solaco, no te queda otra que madrugar. Y eso depende de la hora del día anterior. Ha habido años que, por puro amor al arte, me iba a dormir sobre las 5 de la mañana y me levantaba a las 9. No os digo más. Ahora el ritmo que llevo es más de señora, la verdad.
Si no podéis o no queréis ir al Trigo yo os recomiendo que deis una vuelta por el pueblo. En los sitios donde
más he disfrutado del festival siempre ha sido en la Plaza del Rollo bailando
con los Djs, o en un bar que está al lado del trigo que no me acuerdo del
nombre. Creedme que lo que hace especial al Sonorama es Aranda de
Duero, así que disfrutad y aprovechad el pueblo porque, al igual que sus
habitantes, es una maravilla.
Nosotras después solemos volver al camping a ponernos poten. Aunque de dónde no hay, no se puede sacar, la verdad. Aprovechamos para ducharnos y ponernos a tono. El tema duchas… El año pasado pusieron unas nuevas que menos mal porque las que había con palets ya eran un poco inviables, y lo cierto es que ahí depende totalmente del calor que haga. Ha habido años más fríos en los que, cuando me metía en el agua, yo no podía ni respirar de lo helada que estaba. Eso sí, te quitaba toda resaca que pudieras tener. Otros, como mismamente el anterior, hacía calor y se agradecía tanto la ducha que te podías hasta recrear en ella.
Y el tema baños pues ya sabéis
cómo funcionan en los festivales. Tengo que decir que en camping el año pasado,
o al menos los que teníamos más cerca, los limpiaban varias veces al día.
Nosotras estábamos atentas a que se fueran los camiones para pillarlos limpios
y la verdad es que ninguna pega. Los del recinto son una maravilla. Tiene
espejo, agua, desinfectante de manos…
Ya sabéis cómo son de subjetivas muchas
veces las experiencias festivaleras, pero después de varios años si que puedo
afirmar que se nota que Sonorama escucha las quejas de su público y hace por
resolverlas. Queda trabajo por hacer, por supuesto, yo no digo que sea
perfecto, pero sí que es verdad que muchas veces la gente se piensa que va al Balneario de la Toja cuando ha pagado 50/70 € por casi una semana de festival.
Y nada, después de esto, toca ir a los conciertos canónicos. Este año al parecer hay nuevo recinto, que no sabemos cómo será. Lo que si pedimos si alguien de Sonorama nos escucha, es que cambien a ese muñeco que ponen encima del principal que abre los ojos y nos da mucha grima. Por favor.
Sobre el cartel, ya ha sido cerrado. Sinceramente, la gente que se queja tan amargamente de los carteles de los
festivales me dan muchísima pereza. Hay ocho mil en España, vete a otro que te
convenga más. Lo que no puede ser es que te programen algo a tu gusto. Y,
además, porque este año no veas a Vetusta Morla por vez 79, no pasa nada, hay
un montón de grupos más que seguro que si les vas a ver te flipan tanto o más
que los mismos de siempre.
Personalmente, este año me quedo
con nombres como los granainos Apartamentos Acapulco, el puretismo de
Australian Blonde, la despedida de
Delorean, Fuel Fandango – que de hecho la última vez que les vi creo que fue
allí, Ladilla Rusa – el concierto que mejor me lo pasé en año pasado. Y bueno
grupazos como Los Pilotos, que en directo son una puta pasada, Luis Brea, que
también me encanta, Nacho Vegas por supuesto, Mucho, Trepat… También, como no
se puede tener todo en esta vida, yo tengo unas amigas muy fan de Taburete,
pero creo que ese será mi momento de ir a comprarme una cervecina, como ya hice
el año pasado cuando me negué a ir a ver a Izal.
También estoy a la espera de los
nombres de ese novedoso escenario de música urbana y, también, del ya conocido
Escenario Charco, dedicado a la música de latinoamérica. Os debo un podcast de música latinoamericana.
Cuando llega el domingo, yo prácticamente ya no soy persona. Ese día es cuando deseo que me amputen los pies, pierdo la voz una semana y me muero del cansancio. Sin embargo, es el momento de quemar el último cartucho en el camping y de decir esa frase tan típica y que tanta rabia da: “qué rápido se me ha pasado”.
Sonorama es nuestro festival y
cada edición nos prometemos entre nosotras que seguirá siendo así año tras año hasta que seamos puretas viviendo la segunda adolescencia y llevemos a Aranda a
nuestros hijos con camisetas de grupos cuyos integrantes estén jubilados. Nuestro amor a este festival viene
de que, durante esa semana, el único problema que existe es el cómo coño
mantener los hielos vivos, porque todo lo demás desaparece y solo quedamos
nosotras, la música y la felicidad de compartir una afición que tan felices nos
hace.
Cuando dicen eso de que “la vida es eso que pasa entre Sonorama y Sonorama” no se equivocan. El resto del año nos pasamos contando los días para que ese oasis llegue. “Podríamos comprar esto para el Sonorama”, “has visto que no sé quién va al Sonorama”, “¿Te acuerdas en el Sonorama que…?”, “A esos les vimos en el Sonorama”… Y es que, como se suele decir, uno siempre procura volver a los lugares donde fue feliz.
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| Foto de mi desechable. Mi maleta en el Trigo el lunes post-Sonorama. 2018. |
Cuando dicen eso de que “la vida es eso que pasa entre Sonorama y Sonorama” no se equivocan. El resto del año nos pasamos contando los días para que ese oasis llegue. “Podríamos comprar esto para el Sonorama”, “has visto que no sé quién va al Sonorama”, “¿Te acuerdas en el Sonorama que…?”, “A esos les vimos en el Sonorama”… Y es que, como se suele decir, uno siempre procura volver a los lugares donde fue feliz.
Del 7 al 11 de Agosto nos vemos en el Sonorama, si no pasa nada, que como ya os he contado, no vais a encontrar a tres más gafes que nosotras. Ojalá este año disfrutéis también tanto como yo por las calles de Aranda.
Canciones que aparecen en este podcast:
Yo te perdí una tarde de abril - Family
Me colé en una fiesta - Mecano
Muévelo - La Sonrisa de Julia
If you wanna - The Vaccines
L.A Calling - Crystal Fighters
Dicen por ahí - Luis Brea
Animal - Grises
Retrofestiva - Trepàt
La verdad - Siloé
Nuevas Formas de hacer el ridículo - Carolina Durante
Erzengel - Echo
Me colé en una fiesta - Mecano
Muévelo - La Sonrisa de Julia
If you wanna - The Vaccines
L.A Calling - Crystal Fighters
Dicen por ahí - Luis Brea
Animal - Grises
Retrofestiva - Trepàt
La verdad - Siloé
Nuevas Formas de hacer el ridículo - Carolina Durante
Erzengel - Echo






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